Usamos cookies de análisis y/o publicidad. Si continua navegando consideramos que acepta el uso de cookies. Cerrar Más información
biomasa

Instalaciones Biomasa

Los sistemas de climatización buscan cada vez ser más ecológicos y a la vez económicos. La calefacción/climatización de biomasa junta estos dos factores y por ese motivo es uno de los sistemas que más se están implantado en los últimos años. Este método usa una caldera que saca la energía de una masa biológica, conocida como biomasa.

En el proceso de combustión se desprende una mínima contaminación (CO2), lo que la convierte en la segunda fuente de energía más ecológica, por detrás solamente de la energía solar.

La biomasa es el combustible que se crea a partir de restos vegetales, generalmente pellets, que son restos de madera seca y prensada, aunque también se pueden utilizar otros tipos de combustible, como los huesos de aceituna. Este tipo de combustibles son muy económicos y además el precio no oscila, siendo siempre fijo, algo que no ocurre con combustibles fósiles como el gasoil. A medio plazo compensa el alto coste de instalar una caldera de biomasa, que son de los modelos más caros los convencionales de gasoil o gas. Pero que al usar un combustible muy barato, la inversión inicial se amortiza con creces a medio plazo.

Es un sistema ecológico, bien es cierto que al quemarse la biomasa se produce CO2 que va a parar a la atmósfera, pero se trata de un CO2 “neutral” o “ecológico” ya que es el retorno del mismo que producen las plantas de forma natural, así el impacto ecológico es casi nulo (balance neto). Debido a esto, en muchas comunidades se encuentran subvenciones para la implantación de calefacción por biomasa, lo que ayuda con el coste inicial de la instalación.

Ventajas y características de las instalaciones biomasa

  • La biomasa representa un ahorro y un beneficio económico, ya que su precio es menor en comparación con los combustibles de residuos fósiles
  • La vida de los equipos (calderas) es muy larga y su mantenimiento muy sencillo
  • El plazo de amortización de las instalaciones es corto debido básicamente al precio del combustible
  • Balance neto de CO2 prácticamente nulo
  • Emisiones de SO2 muy bajas (Contenido de Azufre <1%)
  • Genera puestos de trabajo (principalmente rurales). Evita el abandono de tierras
  • Contribuye a la reforestación
  • Ayuda a mejorar el estado de las masas forestales
  • Supone una revalorización de residuos combustible autóctono

Aplicaciones de las Instalaciones Biomasa

  • Sistemas de calefacción individuales o colectivos
  • Instalaciones de ACS (Agua Caliente Sanitaria)
  • Climatización de piscinas
  • Sistemas de frío por absorción
  • Procesos industriales

Preguntas frecuentes

¿Es realmente rentable instalar una caldera de biomasa? ¿En cuanto tiempo amortizaré la inversión inicial? Estas y otras preguntas son las que surgen cuando nos planteamos instalar una caldera o estufa de biomasa. Lo primero que hay que saber es que se puede sustituir cualquier caldera por una de biomasa. La única diferencia sustancial entre este tipo de calderas y una convencional de gasoil o gas es que quema material sólido, generalmente pellets. De hecho, puede aprovecharse la instalación de otra caldera y el funcionamiento es muy similar: sirve para generar calor, que puede utilizarse para calefacción o ACS.

Según el tipo de caldera, la inversión inicial en compra e instalación varía, aunque oscila entre los 3.500 y los 5.000€, dependiendo de su capacidad y rendimiento. Aunque esta cifra es algo superior a la de la instalación de calderas de gas o de gasoil, cuyos precios de instalación empiezan en 1.000 euros, existen una serie de consideraciones a medio y a largo plazo que pueden hacer que recuperemos la inversión en muy poco tiempo.

Los incrementos anuales del gas o gasoil de una caldera convencional son una realidad. Según el instituto de estadística de la UE, el gas natural ha subido en los dos últimos años un 68,5%. España era al final de 2012 el quinto país de la Unión Europea que paga los precios más altos por el consumo de gas.

El combustible de las caldera de biomasa, los pellets y las astillas, también sufre incrementos de precio, pero inferiores a los de otros materiales. Durante los años 2010 y 2011, el precio del kilo de pellet se mantuvo constante. Esto nos supone un importante ahorro en el precio de la materia que usamos para generar energía.

El ahorro que supone tener una caldera de biomasa se nota sobre todo en el consumo mensual. En datos del Ministerio de Industria de octubre de 2013, el gasoil se sitúa en 1,088 euros/litro. El kg de pellet en este mismo mes es de 0,23 euros. Sin embargo, un litro de gasoil tiene aproximadamente el doble de poder calorífico que un kg de pellet, esto significa que hace falta invertir el doble de kg de pellet que de litros de gasoil para obtener el mismo poder calorífico (0,46 euros frente a 1,088). Aún así, el uso de pellets genera un importante ahorro de, superior al 50% respecto al uso de gasoil.

La inversión en una caldera de biomasa se puede amortizar en 3 años teniendo en cuenta que la subida del precio de los materiales y el coste de los mismos por mes. Esto significa que a partir de este tiempo, el ahorro que supone tener una caldera de estas características se convierte en constante, superando en muy poco tiempo la inversión inicial.